La opinión de María Herrero: Una ley de Lenguas catalanista

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Dic 23, 2009 4 Comments ›› joseangelbiel
María Herrero

María Herrero

Quienes miren el Atlas Lingüístico Etnológico de Aragón, Navarra y Rioja (1991) y el Estudio Sociolingüístico de la Franja Oriental de Aragón que realizó la Universidad de Zaragoza en 1995 verán que, de todos los hablantes de la zona oriental encuestados, la inmensa mayoría dicen que hablan sus modalidades lingüísticas, no catalán.

Por otro lado, en 1372 Pedro IV escribió en una carta real: “que ha de entregar a l seu procurador el llibre Suma de las Historias traduit al aragonés, [...] y per ultim que li envie el llibre que li va a deixar el Rey de Franca para ferlo aixi mateix traduit a l’aragonés”. ¿A qué lengua se refería en este texto el rey de la Corona de Aragón, cuando decía “el aragonés”? A lo que la nueva ley de lenguas aprobada en las Cortes de Aragón llama “catalán”.

En Cataluña están encantados con esta Ley. Si se hubiera dado la situación inversa – una lengua oficial en Aragón, que también se hablara en Cataluña–, ¿piensan que el Parlamento de Cataluña la habría llamado aragonés? Quienes tengan dudas pueden repasar conflictos como los Bienes, el Archivo de la Corona o su apropiación de la Corona catalana aragonesa. Y no me crean anticatalanista. Sólo soy aragonesista.

Jerónimo Borao, uno de los grandes escritores del romanticismo aragonés, ya sostuvo que el Reino y la Corona de Aragón tuvieron como lengua de cancillería el aragonés procedente del lemosí, la lengua procedente del borgoñés y el latín vulgar que usaron los trovadores provenzales. ¿Por qué, entonces, esta nueva Ley de Lenguas consagra el catalán en lugar, por ejemplo, de reconocer el aragonés oriental y sus modalidades lingüísticas? Porque el catalanismo de los siglos XIX y XX ha conseguido imponer su tesis de que la lengua lemosina original era el catalán y, por tanto, que las lenguas derivadas de ese tronco común son dialectos suyos. Algunos lingüistas e historiadores han hablado de “suplantación histórica”, porque esta interpretación catalanista supone negar que el lemosí es el tronco común del que son hijos el catalán, valenciano, mallorquín y, en nuestro caso, el aragonés oriental – no me olvido del que se habla en la parte occidental del Pirineo –, todos con la misma dignidad.

A esto se refiere, de hecho, Antonio Beltrán en su libro Aragón y los aragoneses cuando, irónicamente, agradece “a los amigos catalanes que hayan conservado y continúen hablando el aragonés de los tiempos medios y a los aragoneses de la franja que permanezcan en sus trece, sin reblar, hablando en aragonés”. A Antonio Beltrán, amante de Aragón, no le habría gustado esta Ley de Lenguas que, siguiendo la estela de la Renaixença y el catalanismo posterior, plantea el catalán como lengua aragonesa y, además, lo convierte en norma lingüística a costa de las modalidades lingüísticas, con las que se identifican sus hablantes de la zona oriental de Aragón.

Duele más todo esto, porque se ampara en el artículo 7 del Estatuto de Autonomía de Aragón, un texto que apoyamos todos los partidos, menos Chunta, y que ahora se ha desarrollado gracias a los cuatro votos de este partido. Si no votaron el Estatuto porque el artículo citado les pareció “poco ambicioso” y ahora apoyan esta Ley, tiene que haber sido porque esta es más ambiciosa de lo que era aquel.

Desde luego, nunca cuatro votos cambiaron tanto una Ley. Chunta puede atribuirse más del setenta por cien del nuevo texto legal, lo que el PSOE ha aceptado a cambio de incluir en él la denominación de catalán. A costa, eso sí, de sobrepasar aviesamente el Estatuto, rompiendo el consenso que lo hizo posible.

“Una lengua es un dialecto con un ejército”, dice el aforismo atribuido Max Weinreich, pero del que se han hecho eco otros lingüistas. Por encima de todo, estas palabras ponen de manifiesto que, más que lingüística, la construcción de una lengua es una cuestión de poder. Con esta nueva Ley de Lenguas, Cataluña es más fuerte en Aragón.

para compartir


  • Albert Casademont

    Es curioso, las modalidades del catalán habladas en el este de Aragón (por que es lo que son, catalán puro y duro), tienen que dotarse de una normativa particular para cada pueblo y conservar sus giros particulares frente al catalán standard normativizado que, supuestamente, acabará por absorberlos, sin embargo el castellano que se habla en cada pueblo y ciudad de Aragón no tiene que ser protegido frente al standard normativizado por la RAE que también amenaza de absorberlo. Propongo que el castellano hablado en la provincia de Huesca sea llamado Aragonés del Norte, el de la provincia de Zaragoza sea llamado Aragonés Central y el de la provincia de Teruel, Aragonés del Sur. Hay que proteger las modalidades lingüísticas de aragonés derivado del castellano! Aragonés Central en la megafonía del Corte Inglés de Zaragoza SI! Si estas lenguas derivadas del castellano son diferentes de las de Valladolid, por ejemplo, o de Sevilla, y son propias de Aragón, logicamente tienen que ser llamadas Aragonés, del Norte, Central,y del Sur. Si con el catalán (lengua codificada y normativizada y que destaca por su unidad interna frente a la variedad de otras lenguas románicas, como por ejemplo el castellano, el francés o el italian) esta defensa de sus variedades territoriales es valida, con el castellano también! Aragonés Central en las misas del Pilar! También propongo que hay que proteger las modalidades lingüísticas del castellano de Madrid, pues son diferentes y diferenciadas a las del resto, esta nuev lengua diferente del castellano puede ser llamado Madrileño de Madrid! Yo estoy a Favor!

  • Ramon

    Me parece muy acertado y muy significativo.

  • Natxo Sorolla

    José Ángel y María, no veo qué importancia tiene qué piensan o qué hacen en otros lares para legislar sobre el catalán que hablamos unas 50.000 persones de la Franja. No sólo la hablamos, si no que el catalán es la lengua mayoritaria (y casi única) de la producción editorial en nuestras comarcas. Aunque las 3 décadas de democracia no nos han dado ni la posibilidad de normalizar esta realidad.
    Pero si aún así se quiere poner el acento en la realidad lingüística de vecinos, familiares y amigos, dice en referencia a la lengua occitana el Estatut :
    “5. La lengua occitana, denominada aranés en Arán, es la lengua propia de este territorio y es oficial en Cataluña, de acuerdo con lo establecido
    por el presente Estatuto y las leyes de normalización lingüística.”
    Sin llagas en las manos por escribir “occitano”, reconocerla como propia, y además oficial en todo el territorio. Esperemos que la tónica general aragonesa continué siendo parecida a esa. De momento a la mayoría parlamentaria en la Cortes no le salen llagas por escribir “catalán” y decir que es propio.

  • PNHC

    Fabuloso el artículo, muy documentado y con verdades que escuecen. Esta ha sido siempre la historia de Aragón en los últimos siglos, ser humillados bajo el yuyo de los poderosos. Pero cambiemos ya la historia de nuestra tierra. Como dijo José Ángel Biel, debemos cambiar esta Ley en cuanto sea posible, ¿por qué no la próxima legislatura? En Aragón NO hablamos catalán, sino aragonés, en dos grandes dialectos, altoaragonés (zona norte) y aragonés oriental (zona oriental). ¡Viva Aragón!

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