El Príncipe de Gerona

Home  »  inicio  »  El Príncipe de Gerona
Feb 25, 2010 5 Comments ›› joseangelbiel

Artículo de Guillermo Fatás en Heraldo de Aragón

La Constitución no dice mucho de los títulos que corresponden al Jefe del Estado y a su heredero. Del primero dice: «Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que corresponden a la Corona». El más característico, como se sabe, es el de Conde de Barcelona. Del «Príncipe heredero», como lo llama, dice que «tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España». Entre ellos hay dos de príncipe, que son los de Gerona, por la Corona de Aragón, y de Viana, por el Reino de Navarra.

Hubo un momento en la historia europea en que los reyes necesitaron reforzar la persona del sucesor biológico, para evitar dificultades. Zurita lo cuenta bien, como siempre. Pedro IV tuvo un hijo varón de su tercera esposa, Leonor de Sicilia, y «le dio la ciudad de Gerona, con título de duque, de la misma suerte que el primogénito del rey de Francia tenía el título de duque de Normandía». No debía ser menos el heredero de la Casa de Aragón, a juicio de su padre, llamado el Ceremonioso, dada su perspicaz preocupación por esa forma de propaganda que reside en el cuidado de la imagen como transmisora de contenidos.

Los sucesores previstos en los tronos europeos de Occidente iban recibiendo denominaciones particulares. En Francia, el primogénito real dejó de ser un duque entre otros más, para ser denominado Delfín, título vinculado al condado de Viena de Francia, adquirido por la corona en el siglo XIV, que acabó por llamarse Delfinado. En Inglaterra se nombró Príncipe de Gales, en 1301, al hijo del rey. En Castilla, se le promovió a Príncipe de Asturias en 1388. En Aragón, el heredero alcanzó tal categoría que llegó a ser rey (de Sicilia) en vida de su padre y como preludio de serlo en Aragón.

En 1412, al llegar al trono la rama castellana de los Aragón, el nuevo rey, Fernando I, hizo a su hijo, por Vez primera, Príncipe de Gerona el mismo día de su coronación en la Seo de Zaragoza. Hubo una misa de Estado y Fernando, ya rey e investido con corona, cetro y pomo, presidió un segundo ritual. Según Zurita, se le acercó «el infante don Alonso (futuro Alfonso V) y vistiole el rey un manto y púsole un capelo en la cabeza y una vara de oro en la mano, y diole la paz y el título de Príncipe de Gerona, por ser su primogénito, como antes se llamaba duque; porque ya en el Reino de Castilla y León se había dado al sucesor el título de Príncipe de Asturias a imitación del Reino de Inglaterra, porque en él el heredero que sucedía en el reino llamaban Príncipe de Gales».Y señala: «Es hoy este título de primogénito en la Corona de Aragón».

Sólo el varón heredero de Aragón podía llevar el título de Gerona y ninguno fue jurado como tal sino en la Seo de Zaragoza, aun si al rey le causaba inconvenientes. Pedro IV, recién nacido su hijo y primer Duque de Gerona, quiso que se le jurase en Perpiñán, donde pasaba la reina el puerperio. Pero se le hizo saber que obrar así sería «ocasión de escandalizarse las gentes [aragonesas], entendiendo que el rey los quería agraviar». Y advierte el certero Zurita: «En el Reino de Aragón fue de costumbre muy antigua que cualquier infante primogénito se juraba primero en la ciudad de Zaragoza en Cortes; y era habido por jurado y primogénito en todos los otros Reinos, mayormente que el Reino de Mallorca, y Rosellón y Cerdaña (las tierras de los Aragón en Francia) estaban unidos con Cataluña y debían seguir la condición que ella seguía», esto es, tras Aragón. Por lo que «sería cosa muy nueva y grave que el rey hiciese cabeza de la Corona a otro Reino».

Lo que se comunicó al temible Pedro IV fue «que el rey y la reina traigan al infante a Zaragoza para que sea jurado primero por los aragoneses y después se haga lo mismo en el Reino de Valencia, y volviendo a Barcelona, podría mandar a los de Rosellón y Cerdaña y a los de Mallorca que lo viniesen a jurar a aquella ciudad». El rey se avino. Ahora, desde 1990, sucede lo contrario: el protocolo empieza por Cataluña y Aragón queda en segundo término.

Orillado el título por Felipe V, don Juan de Borbón, en1961, designó a don Juan Carlos Príncipe de Asturias, Gerona y Viana, como heredero histórico de las tres Coronas. Lugar que ocupa hoy Felipe de Borbón y Grecia, heredero dinástico de la Casa de Aragón.

*Artículo publicado en Heraldo de Aragón el 25 de febrero de 2010

para compartir


  • opsip

    En lugar de buscar la amistad i colaboración, erre que erre, usted busca el enfrentamiento. Cada cual es rehen de sus propios complejos.

  • Benito Juan

    La historia no se puede tergiversar, hay notarios que la contaron en su momento. Gran artículo, documentado y clarificador.

  • xopat

    Que los reyes de la Corona de Aragón eran Reyes de la Corona de Aragón es una verdad obvia, que aporta de nuevo este artículo?. También está contrastado que la corte estaba en Barcelona y que la mayor parte de la documentación de la época está en catalán, esa lengua que el PAR no quería que se reconociera que se habla en la parte oriental de Aragón, en contradicción con su reivindicación de la Corona de Aragón. Si reivindican la Corona de Aragón tengan orgullo por todo su pasado, no sólo por parte, de forma excluyente, y verán como sus horizontes se agrandan y sus relaciones mejoran. Pero ya se sabe que como la simpatia, el rencor mueve voluntades y da votos. Y luego van acusando a los demás de nacionalistas, sin verse la propia joroba.

  • Pedro Artero

    ¿Rencor? Los aragoneses precisamente somos muchas cosas pero no rencorosos. Durante mucho tiempo hemos callado mientras Cataluña se apropiaba de nuestra historia y no hemos dicho esta boca es mía. Pero afortundamente nos hemos cansado y hemos empezado a reivindicar nuestra historia, porque estamos igual de orgullosos de ser aragoneses que vosotros de ser catalanes

  • Juan Artesano

    ¿Qué la documentación de la época estaba en catalán?, pues seguro, ahora lo que tengo claro es que lo que hablaran los catalanes de la edad media no se diferenciaria en mucho de lo que hablaban los aragoneses y de lo que hablaban los castellanos. La diferenciación de los territorios y las personas por el idioma es un asunto traido por políticos mediocres que saben que ésta es la única cuestión que les permite medrar y acceder a sueldos públicos muy suculentos y además desviar la atención de los asuntos que verdaderamente tienen interés y afectan a la vida de las personas.

  • RSS
  • Twitter
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Flickr
  • YouTube
  • Vimeo
Performance Optimization WordPress Plugins by W3 EDGE