Es un avance, pequeño, pero, al fin y al cabo, un avance. Desde hace meses, somos muchos los españoles que venimos reclamando a los dos partidos grandes (en número de militantes) que sean responsables con la crisis que estamos viviendo y que aparquen sus intereses partidistas para alcanzar acuerdos que beneficien al conjunto de la sociedad. Uno de los pactos que creo es fundamentales es el energético, puesto que la demanda sigue creciendo y no parece que el programa de ahorro consistente en repartir bombillas de bajo consumo a cada español que se inventó el ministro Sebastián haya funcionado.
La demanda energética crece año tras año y las necesarias medidas de ahorro no se han emprendido con la firmeza suficiente. Llegados a este punto es necesario desterrar algunos tabúes y decir claramente que la energía nuclear es necesaria. Porque sin ella el sistema no aguanta. Las energías renovables son muy importantes y abren un escenario interesante, pero son las centrales nucleares, las térmicas y los ciclos combinados los que otorgan seguridad y suficiencia al sistema. Me parece un absurdo negarse a hablar de las centrales nucleares en España mientras compramos energía a Francia, producida por centrales nucleares.
Los plazos de construcción de una central de estas características requieren muchos años, por lo que las decisiones actuales son las que se realizarán dentro de una década. Por eso es necesario un pacto de Estado que otorgue estabilidad y seguridad en el futuro. Garantizar un futuro energético para España no puede estar sujeto al albur electoral.
De momento el único acuerdo al que han llegado los dos partidos grandes se refiere a la congelación de las tarifas. Esta medida supone un alivio para las economías domésticas, pero puede que hipoteque el interés de las compañías energéticas por invertir en cuestiones como seguridad o infraestructuras. El debate es más profundo de lo que aparenta.
Pero más importante que este acuerdo debería de ser el que fije el peso que van a tener en el futuro las fuentes energéticas, el horizonte de primas a las energías renovables para que los inversores sepan a lo que atenerse y un plan de viabilidad para las centrales térmicas. En el actual mercado eléctrico y con los precios del carbón nacional las centrales no pueden competir con otras fuentes más baratas porque están subvencionadas. Pero el impacto laboral de unas y otras no tiene comparación.
