Las comarcas, recogidas en el Estatuto de Autonomía, constituyen la nueva organización territorial de Aragón y tienen una función vertebradora del territorio. Votadas por unanimidad en las Cortes de Aragón, se han manifestado como una administración más cercana al ciudadano, más ágil, eficaz, operativa y útil. Su activo protagonismo, su cercanía al ciudadano y la efectividad de sus acciones y servicios exigen la no injerencia de las diputaciones provinciales en competencias comarcales. En el Partido Aragonés apostamos por potenciar el papel de las comarcas como fundamentales para la vida en el territorio.
Incuestionablemente suponen un paso decisivo en la estructuración territorial y administrativa de nuestra Comunidad Autónoma y tienen personalidad jurídica propia, capacidad y autonomía para el cumplimiento de sus fines; permiten mayor futuro y desarrollo para todos. Acercar la Administración al ciudadano siempre consigue mejorar los servicios, además de que fomentan la toma de decisiones por quienes son, a su vez, receptores de las mismas.
Actualmente las diputaciones provinciales necesitan una reforma profunda porque han perdido el sentido estricto con el que fueron creadas. Lógico, hay que adaptarse a los tiempos. Deben repensarse para cumplir un papel realmente útil para los ayuntamientos y vaciarse progresivamente de los contenidos que no son su cometido.
Las duplicidades entre administraciones locales no tienen sentido, menos aún en momentos de crisis. Es necesario reducir la administración provincial y desde el PAR planteamos la constitución de corporaciones provinciales de representación comarcal que sustituyan a las diputaciones.
