Una política de izquierdas no nos sacará de la crisis

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Jul 21, 2010 No Comments ›› joseangelbiel
José Ángel Biel

José Ángel Biel

En los últimos días anda muy agitada la izquierda más radical de nuestra comunidad. No sé si se debe a la incomodidad de convocar una huelga general a sus propios compañeros, a la falta de conexión con los verdaderos trabajadores o a la falta de propuestas concretas para salir de la crisis.

Ayer dije que “no podemos salir de la crisis con los planteamientos que está haciendo la izquierda”, lo que parece ha soliviantado a algunos, pero cada vez estoy más convencido de esta afirmación. El efecto demoledor de la crisis en Aragón no es que se hayan dejado de cubrir las necesidades básicas del Estado del Bienestar (que no ha sucedido), sino que tenemos 60.000 parados más que hace año y medio. Que yo sepa los aragoneses siguen teniendo acceso a la educación, a la sanidad y a las prestaciones sociales de dependencia igual que hace 18 meses.

¿Podría mejorarse más la sanidad, tener más profesores y más funcionarios? Por supuesto, pero eso no nos sacará de la crisis. De la crisis saldremos cuando tengamos la capacidad de generar empleo, de generar riqueza y de mejorar, en consecuencia, la economía familiar. No puede sacarnos de la crisis el que no cree en la empresa privada, ni es responsable alarmar sobre el mantenimiento de estos servicios esenciales que son los primeros que se han garantizado.

Entiendo la preocupación de sectores radicales por mantener por encima de todo la cuestión pública, pero ¿quién va a crear empleo? Por mucho que se empeñen no podemos hacer 96.000 nuevos funcionarios. Y resulta también incongruente criticar la deuda de la Comunidad y criticar a la vez el techo de gasto. Los ingresos son los que son y lo que debemos hacer es actuar en consecuencia y con responsabilidad. No tenemos más capacidad de ingresos ni podemos incrementar deuda, por lo que la ecuación se simplifica bastante. Como le sucede a una familia, estos son los ingresos que hay y con ellos, ajustándonos el cinturón, deberemos afrontar el año.

Lo que necesita esta Comunidad es dinamizar la economía productiva, apoyar a las empresas que son las que generan empleo, apostar por proyectos estratégicos que creen nuevas oportunidades de desarrollo en todo el territorio y sentar las bases de crecimiento para los próximos años. Tengo muy claro que los aragoneses prefieren un sueldo a un subsidio. Desde la izquierda no he oído ninguna propuesta, simplemente el lamento de “que mal estamos” y la obsesión por mantener la sociedad subvencionada.

Creo que los ciudadanos agradecerían propuestas sensatas y constructivas. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que con una subida tributaria a rentas de más de 60.000 euros que nos reportaría  4 millones de euros vamos a solucionar un problema de 450 millones? Por favor, seamos un poco serios, porque a partir de planteamientos demagógicos se pone en tela de juicio todo lo demás que puedan aportar, que seguro es mucho. Históricamente el socialismo se ha caracterizado por combatir la riqueza más que por eliminar la pobreza. Habría que empezar a superar ese debate porque lo privado no es el enemigo a batir.

Un ejemplo del papel que la suma de lo público y lo privado puede jugar en un escenario como el actual: el sistema educativo que disfrutamos hoy en día sería inviable sin la concurrencia de los agentes privados. Nadie discute el papel imprescindible de la escuela pública, pero la concertación de la enseñanza garantiza que se pueda llegar a todos los ciudadanos con un coste mucho menor. O dicho con otras palabras: la enseñanza costaría a las arcas públicas un 30% más si no existiera la escuela concertada. Y no es el único ejemplo. Algo similar ocurre con la concertación de servicios sociales o sanitarios. Pero el argumento económico no es el único que sostiene esta afirmación. Siempre me ha parecido una injusticia, además de una falacia, los cuestionamientos de la profesionalidad y calidad de quienes trabajan en el ámbito privado y dan  un servicio público. Eso solo se sostiene desde posiciones maximalistas y ventajistas. 

Y hago estas afirmaciones desde mi posición de centro. Un centro constructivo, cansado del frentismo que vive este país con planteamientos caducos de la derecha más reaccionaria y de aquellos que tienen la revolución pendiente desde hace un siglo.

Quiero un sector empresarial dinámico capaz de generar muchos puestos de trabajo porque esa es la mejor garantía de un alto nivel de servicios públicos para, desde ellos,  atender a todo el que lo necesite. Hay que generalizar la riqueza no repartir la pobreza.

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