La nueva crisis del carbón

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Sep 6, 2010 No Comments ›› joseangelbiel
José Ángel Biel

José Ángel Biel

Durante los últimos días asistimos a una nueva crisis del carbón, la enésima, que evidencia la falta de resolución de un problema latente desde hace dos décadas y al que los sucesivos gobiernos no han sido capaces de darle solución.  

Aragón defiende el mantenimiento de las ayudas a la explotación del carbón autóctono porque todavía son miles de familias las que viven de la extracción del mineral que en otra época impulsó las comarcas más deprimidas de la provincia de Teruel. Nuestro partido respalda las ayudas por dos cuestiones: la primera por la necesidad de mantener una actividad esencial en la economía de estas comarcas en las que, pese a los importantes esfuerzos que se han hecho, no se ha logrado articular una alternativa a la minería. Y la segunda razón es porque la economía que genera la actividad minera supera con creces las ayudas públicas que recibe, es decir, cada euro que se inyecta en el mantenimiento de la actividad extractiva se devuelve con creces porque genera más del doble en actividades complementarias, tributos, etc…

Nadie va a negar que las centrales térmicas contaminan, pero mucho menos que hace dos décadas tras las multimillonarias inversiones que realizaron las empresas en plantas desulfuradoras y reductoras de emisión de gases. Todas las fuentes energéticas tienen impacto medioambiental y las denominadas fuentes limpias son rentables por las fuertes primas que se han abonado los últimos años.

Sostener hoy en día que el futuro está solo en las renovables es desconocer el sistema energético español. En Aragón hemos triplicado la potencia instalada en hidroeléctrica, solar, fotovoltaica y eólica, pero su rentabilidad va supeditada a las ayudas públicas y si bien hay días en los que suministran la energía que Aragón consume, otros muchos días su aportación a red eléctrica es mínima.

Por muchas bombillas que regale el ministro Sebastián, España consume más energía cada año y un suministro en cantidad y calidad sólo es posible mediante aquellas fuentes que garantizan producción independientemente de las condiciones meteorológicas, es decir las nucleares, las de ciclo combinado y las térmicas. Hace tiempo que sostengo que igual que el Estado subvenciona las fuentes renovables (que sin las primas no existirían porque no son rentables) también se debe primar a aquellas fuentes que garantizan la estabilidad del sistema porque si no, se merman las capacidades de estas fuentes fundamentales para el crecimiento económico de nuestro país.

Es evidente que España necesita un gran pacto de Estado entre las principales fuerzas políticas para definir el escenario energético del futuro, determinar la cuantía y la duración de las primas a las renovables, clarificar el papel de las nucleares del futuro y del peso de las térmicas, así como trazar planes que garanticen su viabilidad a medio plazo. Alemania acaba de garantizar un abaratamiento de la energía a cambio de prolongar las licencias de las nucleares. Sabia decisión de un país que crece a un ritmo del 2,2% frente al 0,2% que lo ha hecho España en el último semestre y que registra la tercera parte de la tasa de paro española.

Pero lejos de ese necesario pacto, el Partido Socialista se escuda en Europa a quien  remitió un decreto con visos de que se rechazara, como así ha sido. Mientras,  eurodiputados del PP solicitan que se anule el decreto de ayudas y los de Izquierda Unida, cuyos dirigentes locales están muy preocupados, parecen no estar en Bruselas, pero están. De hecho un tal Willy Meyer fue un destacado activista para intentar paralizar un importante proyecto para Aragón, quizás ahora  se eche en falta esa pasión en la defensa de los intereses de los mineros turolenses.

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