
Detalles de ‘Duelo a garrotazos’. A la izq. las fotografías de Laurent y a la derecha el cuadro de Goya restaurado por Martínez Cubells
DIARIO DE TERUEL Las pinturas negras de Francisco de Goya no reflejan el mundo plegado sobre sí mismo del artista sino que se establece una relación con el espacio de fuera a través de las miradas de los personajes que implican al espectador. Éste es un signo propio del arte contemporáneo que ha destacado Carlos Foradada, profesor de la titulación de Bellas Artes de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel, que ha presentado las conclusiones de su tesis doctoral sobre estos cuadros del genio de Fuendetodos que revelan nuevos detalles que hasta ahora no se habían analizado y que aseguró que implican un cambio fundamental.
El profesor Foradada ha basado su trabajo en las fotografías que Juan Laurent tomó en el siglo XIX de estos cuadros en su lugar original, en la Quinta del Sordo, antes de que Martínez Cubells realizará la restauración de las pinturas que fue desacertada, según explicó el investigador.
Muchos detalles que influyen en la interpretación de obras como ‘Saturno’, ‘Duelo a garrotazos’ o ‘El perro’ desaparecieron durante el arranque de las obras y su posterior restauración pero las citadas fotografías permiten analizarlos. El experto Nigel Glendinning ya trabajó con esta imágenes pero Foradada ha podido incorporar avances metodológicos para profundizar en esta investigación. “Las nuevas tecnologías nos han permitido penetrar en las entrañas de los cuadros y analizar cada pincelada”, señaló el profesor de la Facultad turolense.
La relación dialéctica con el espectador es uno de los aspectos más destacados en el estudio de este investigador aragonés. Algunos ejemplos se pueden ver en ‘Saturno’. En la fotografía se observa “una expresión de sorpresa de Saturno ante nuestra presencia, mira asombrado pero de manera incisiva a los ojos del espectador”.
También en ‘Duelo a garrotazos’ el personaje de la izquierda mira al espectador. Para Foradada este elemento permite una interpretación en la que el artista quiso reflejar que “el conflicto no era ajeno a nosotros, que la pelea nos concierne”.