La noticia de que Francia estrena la vía ferroviaria Pau-Olorón tras su completa modernización es la evidencia de que la eterna excusa del Gobierno Central y del Ministerio de Fomento de que la culpa de no renovar ni reabrir la línea del Canfranc era por franceses es falsa (por si a alguno todavía le quedaba alguna duda). No se reabre ni se invierte en la línea internacional Zaragoza-París, simplemente porque Madrid, el Gobierno español no quiere, ni ahora ni en los 41 años que lleva cerrada (en los que hemos visto pasar gobiernos de todos los colores). Y no quiere porque los dos partidos estatales, PSOE y PP, saben perfectamente de la necesidad de buenas relaciones con catalanes y vascos si quieren ocupar La Moncloa y, además, Cataluña para los primeros y el Levante para los segundos son sus respectivos caladeros de votos, al parecer mucho más rentables políticamente que nuestro querido Aragón. Y es por estas razones por las que se sigue dando el monopolio y la llave de las vitales comunicaciones de España con el resto de Europa a dos territorios que, además, nos tienen acostumbrados a ver cómo ponen precio a su españolidad (frente a la lealtad demostrada mil veces por Aragón).
No se trata de victimismo barato, NO. Esto es muy grave y más en estos momentos. El tráfico de mercancías por tren va a multiplicarse en el siglo XXI y esto ha generado una competencia feroz entre Gerona y Zaragoza-Huesca por ser el nodo donde se cambiará el ancho europeo con el ancho ibérico, ya que quien salga victorioso verá incrementar el número de empresas y empleo a su alrededor. Por eso todavía es más doloroso ver cómo desde Madrid se invierte y se colocan traviesas nuevas de doble ancho en Cataluña y trae las viejas de segunda mano de ancho ibérico a Aragón.
Aragón ha apostado por la logística, hemos hecho entre todos una apuesta por la diversificación económica que está generando empleo (lo que ahora quieren llamar cambio de modelo) pero Madrid nos lo está poniendo muy difícil si queremos seguir siendo siendo el centro logístico de referencia en el sur de Europa, ya que nos condena a tener unas comunicaciones del tiempo de Primo de Rivera que ralentizan y encarecen el transporte con el otro puerto seco del norte de los Pirineos, Toulouse. El informe realizado por Ineco en 2008 ya demostraba que con una inversión de 318 millones para la electrificación y conversión al ancho internacional, la línea sería rentable a partir del primer año con un tráfico de 2,6 millones de toneladas.
Las empresas aragonesas no pueden competir de igual a igual con empresas vascas o catalanas, las dificultades de exportar al resto de Europa son evidentes para cualquiera que conozca el recorrido Huesca-Pau o que haya montado en el Canfranero.
El año pasado, durante la Presidencia Española de la UE (un momento crucial para haber impulsado la reapertura del Canfranc), lo que hizo el Congreso de los Diputados fue firmar un pacto entre PP, PSOE, CiU y PNV para fijar las prioridades españolas (el único pacto en que se han puesto de acuerdo PP y PSOE), que considera “imprescindible” el eje Mediterráneo y necesario “potenciar el eje atlántico” y no se le concede ni una sola línea al paso por el Pirineo Central (el único que sí que es considerado como prioritario por Europa). El ninguneo es evidente por parte de todos.
Todo esto es muy importante para el desarrollo económico de Aragón y sobre todo para la generación de empleo. Los 41 años de su cierre prueban el desinterés y la desidia que tiene Madrid por esta tierra y prueba que los diputados aragoneses en Madrid priorizan las directrices que reciben de Ferraz y de Génova por encima de los intereses de Aragón para los que han sido elegidos.
Es necesaria la unión de todas las fuerzas políticas aragonesas para que con una sola voz exijamos que la permeabilización del Pirineo Central se convierta en un proyecto de Estado, ya que además de ser la opción más eficiente, sostenible y directa, depende de su ejecución o no el desarrollo de nuestra economía, la creación de nuevas empresas y por tanto de riqueza y empleo, no solo en Aragón, sino en el resto de la siempre olvidada (salvo en elecciones) España de interior.
Carlos Franco es presidente de la Comisión sectorial de Fomento del Partido Aragonés
