Javier Allué, portavoz del Partido Aragonés en las Cortes de Aragón
Reducir la alta siniestralidad en las carreteras debería ser objetivo principal de cualquier Gobierno; sin embargo y a juzgar por los hechos, los Gobiernos centrales de turno, dígase PSOE o PP, deciden poner remedio o desamparo en función de la red autonómica a la que pertenezcan. En función de la bolsa de votos.
Evidentemente, la comunidad autónoma de Aragón es poco rentable electoralmente y por eso la constante reivindicación aragonesa para mejorar las vías, especialmente la N-II y la N-232, se ha convertido en una petición sin respuesta por parte de los diferentes ministros de Fomento. El grave problema que nos ocupa, con pérdida imparable de vidas humanas, exige soluciones inmediatas independientemente del mayor o menor peso político en Madrid de la comunidad afectada. Por ética, moralidad y justicia social y política, la bolsa de votos o la rentabilidad electoral no deben condicionar el gravísimo problema que sufrimos en Aragón y que supone un constante goteo de muertos en los puntos negros de nuestras carreteras.
Me parece indignante la pasividad de Fomento en este asunto. Según la DGT, Aragón fue la cuarta comunidad española en número de víctimas mortales por accidentes de carretera. Resulta desesperante que la tercera parte de las muertes en las vías aragonesas se produzcan en los tramos sin desdoblar de la N-II y la N-232 y no se haga nada. Ya no sirven más excusas. Ni la crisis lo es por más que se empeñen. En la Comisión Bilateral Aragón-Estado, celebrada en noviembre de 2009, ambas administraciones acordaron fijar prioridades de inversión en los Presupuestos del Estado para el 2011. Aragón fijó como prioritaria la inversión en estas carreteras y el ministro Blanco no ha consignado partida alguna para el desdoblamiento de la N-232, entre Figueruelas y Mallén. Y para el estudio entre Alfajarín y Fraga, una cantidad ridícula.
Madrid debe aceptar su responsabilidad. No se puede escudar en ajustes económicos eludiendo un asunto de máxima gravedad como este. Blanco se equivoca y demuestra una tremenda insensibilidad con Aragón. Es humillante que por tercer año consecutivo las cuentas del Estado nos hayan vuelto a colocar en el furgón de la cola. Mientras la reducción económica media para el resto de las autonomías supone el 30% a la nuestra se le quita el 45%. Un fiel reflejo del daño gratuito que soportamos por carecer de fuerza propia en Madrid. Un Gobierno del PP, estoy convencido, actuaría bajo los mismos parámetros electoralistas. Hay ejemplos.
Los hechos son los que son y solo puede cambiarlos una representación propia y suficiente en las Cortes Generales para que no nos tomen el pelo. El voto de dos diputados del PAR, si los tuviera, para asegurar las cuentas públicas, podría haber garantizado el cumplimiento del Estatuto y asegurado la inversión para la N-II y la N-232. Esos votos supondrían la fuerza necesaria para obligar a ejecutar el 100% de las partidas presupuestarias pendientes.
Mientras, la necesidad de recortar gastos debido a la actual coyuntura económica no justifica la indiferencia. Existen permanentes puntos negros en las carreteras del país que exigen soluciones urgentes y la N-232 es uno de ellos. Cada minuto que pasa es un riesgo y Fomento está obligado a disminuirlo. No se trata de cualquier competencia. Es una cuestión de vida o muerte.