Los momentos de cambio que vivimos como consecuencia de la crisis financiera pueden llevar a pensar que la situación no está para derechos históricos sino solo para adoptar medidas económicas que puedan crear empleo. Este planteamiento puede parece acertado, pero infravalorar la identidad de una comunidad es un error que cuesta dinero, entre otras cosas.Los momentos de cambio que vivimos como consecuencia de la crisis financiera pueden llevar a pensar que la situación no está para derechos históricos sino solo para adoptar medidas económicas que puedan crear empleo. Este planteamiento puede parece acertado, pero infravalorar la identidad de una comunidad es un error que cuesta dinero, entre otras cosas.
La crisis actual no deriva únicamente de unos claros errores en los planteamientos económicos, también reside en que hemos construido una cultura social basada en generar riqueza de una forma rápida y especulativa. La cultura del conocimiento y el esfuerzo como camino hacia el progreso ha quedado en un segundo plano. Es preciso, por tanto, para salir de la crisis no solo adoptar medidas económicas, sino también provocar un cambio cultural. Necesitamos promover una sociedad unida y cohesionada en unos valores culturales y unos intereses comunes, y no un mero mercado de servicios y negocios.
En este contexto es imprescindible que los aragoneses nos reconozcamos como comunidad en una España que ha cambiado mucho tras la llegada de la democracia y nuestra integración europea. Las reglas políticas en España ya no radican solo en el centralismo económico, también cuentan la democracia y la autonomía. Sin duda, debe existir un gobierno común para todos los europeos y todos los españoles, pero a partir de ahí los aragoneses debemos defender nuestros intereses como comunidad y tratar de influir en los debates nacionales y europeos. Es lo que en Europa viene denominándose la gobernanza multinivel.
Es por ello, que Aragón debe reivindicar su conciencia de comunidad y recuperar su histórica principalidad en la construcción de España. Sólo con una comunidad unida por su historia en la defensa de unos valores y unos intereses comunes puede construirse una sociedad segura de su camino y solidaria con el resto de comunidades.
La proposición de ley de actualización de los derechos históricos presentada por el PAR va en la dirección indicada y tiene como finalidad defender la identidad política de Aragón. Los aragoneses deben conocer que la comunidad aragonesa a lo largo de su historia ha sabido defender conjuntamente valores muy importantes como el pacto, la lealtad y la libertad. El pactismo aragonés basado en la libertad de los aragoneses inspira nuestra autonomía dentro del marco constitucional: el Estatuto representa la libertad de decidir de los aragoneses. Además, nuestra identidad con frecuencia no se respeta, ni desde el poder central, ni desde algunas comunidades autónomas. Sufrimos constantes manipulaciones y negaciones de nuestra identidad a las que se debe hacer frente no solo desde la opinión pública sino también desde la política.
El camino es de largo recorrido pero debemos iniciarlo y que la política recupere su protagonismo fundamental en Aragón. Es en tiempos de crisis cuando el poder político debe estar más respaldado por los ciudadanos para poder adoptar decisiones importantes.