Es lamentable que unas elecciones autonómicas y municipales en Aragón se intenten convertir, por los partidos que conforman el bipartidismo en España, en unas primarias. Pero más lamentable es, si cabe, que el PSOE convierta estas elecciones en las primarias de las primarias.
Se deshojó la margarita. Y su última respuesta fue no. Zapatero no repite como candidato al Gobierno de España. Y es ahí donde comienza una guerra sucesoria con aspirantes variopintos que nada nos importa a los aragoneses. Una contienda que, en buena lid, debería tener el tratamiento adecuado dentro del partido y, en cambio, se le está dando cobertura nacional.
Una refriega utilizada también por el PP, porque hay mucho que enmascarar en estos tiempos electorales y pocas ideas que argüir para salir de la crisis. Estos dos partidos combaten por el reparto de las comunidades autónomas porque el que más territorio obtenga se hará con el próximo gobierno de todos los españoles. Sin duda todo forma parte de una cuestión estratégica. De poder, de banalización de la política, de maniobras de despiste para entretener a la sociedad civil. Ya lo dijo Baroja cuando los españoles hacían imposibles por sobrevivir en la crisis de 1929: Las formas de hacer política en España tienen un exceso de teatralización, muy del gusto del pueblo español…
¿Qué han hecho unos y otros por todos los aragoneses? Demos un paseo por las obras del Pacto del Agua o por los eternos desdoblamientos de nuestras carreteras nacionales. Vayamos hasta Pamplona para comprobar que la autovía de la parte navarra no tiene problemas de ejecución y la nuestra está intransitable por las obras paralizadas por el Ministerio de Fomento. Hagamos un ejercicio de memoria e intentemos recordar quiénes son nuestros representantes en Madrid por los dos partidos grandes, que están allí gracias al voto de los aragoneses. Y, sobre todo, analicemos qué beneficios han reportado a Aragón si sólo acatan la disciplina de sus propios partidos a la hora de votar. Y demostrado está que, a sus partidos, Aragón no les importa. Esa clase de diputados tienen un nombre: “culiparlantes”.
¿Y la Travesía Central del Pirineo? Ni nombrarla. A Madrid le renta más políticamente desarrollar el Eje Mediterráneo. Hay más población y, por tanto, más representantes en el Congreso que pueden aliviar con su apoyo puntual a cualquier presidente del Gobierno. Eso sí, a cambio de prebendas para las Comunidades que representan.
Es hora de reflexionar qué Aragón queremos. Es hora de decidir si entramos al juego de aspirantes y candidatos nacionales dejándonos abducir o nos preocupamos de lo nuestro. Es hora de pensar que, según la decisión que tomemos el próximo 22 de mayo, los aragoneses podremos estar gobernados por valencianos, andaluces, vascos o catalanes. Por todos, menos por aragoneses.
Lo dijo Séneca: Nadie ama a su patria por ser grande sino por ser suya. ¿Realmente esta hermosa tierra es nuestra?
*Eva Mondurrey es miembro del Comité Nacional del Partido Aragonés